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HTA y aterosclerosis
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          “El asesino silencioso”. Éste podría ser el título de la película a explicar aunque realmente ese título también podrían compartirlos la diabetes, el colesterol alto, el sedentarismo, pero por algo sería para ser la hipertensión su gran valedor. Sin embargo cuando empieza a hablar lo hace en forma de infartos de miocardio, accidentes cerebrales, pérdida de visión, enfermedad renal, etc. Así que, silencioso, silencioso... no es precisamente.

          Podríamos decir igualmente que las cifras de tensión arterial la ha marcado artificialmente el ser humano y que todavía hoy no tenemos muy claro cuál es el mejor valor. Sin embargo la experiencia y los estudios actuales han definido unos valores límites para la población general (aquella que no padece enfermedad visible): 140/80. A partir de ese valor sólo queda bajarlos dependiendo de otros datos tales como presencia de diabetes, insuficiencia renal o cardiopatía isquémica, donde cifras de 120/80 ya se consideran límites. Por tanto, podría definirse la tensión ideal aquella que cuenta con las cifras más bajas posibles sin causar síntomas de bajo gasto tales como mareo, síncope o malestar general: 90/60 hasta 120/80 aproximadamente. Cifras más altas están claramente relacionadas con aumento del riesgo cardiovascular por lo que son prohibitivas.
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          También hay que precisar que está tensión de la que hablamos es aquella que se toma en situación basal, sin esfuerzos, sin nerviosismo y a ser posible a primera hora de la mañana cuando el cuerpo está más relajado y, más acorde a la realidad son las cifras obtenidas por tanto. Existe la mala costumbre de tomar la tensión arterial cuando tenemos dolor de cabeza, o cuando nos hemos puesto nerviosos, cuando vamos al médico o cuando acabamos una larga jornada de trabajo… en estos casos no se asusten porque serán sin duda hipertensos, pero casi todos lo seremos porque no es está la situación basal ideal y las cifras a contemplar no son las mismas. De hecho, en una prueba de esfuerzo se considera normal alcanzar tensiones arteriales de 180 en el máximo esfuerzo, luego sería normal encontrar esas cifras en un estado de máxima ansiedad, estrés, y en ejercicio intenso o prolongado.

          ¿Cuál sería mi consejo? La tensión arterial hay que tomarla frecuentemente, pero no a todas horas, eso es un error y sólo se va a acompañar de ansiedad y mal control tensional por nuestra sugestión personal. Con una toma cada seis meses en no hipertensión, una toma mensual en los muy bien controlados y una toma semanal en los controlados sería suficiente. Por supuesto en aquellos mal controlados o en los que se está haciendo el diagnóstico en la actualidad podría ser recomendable la toma al menos de tres tomas durante una semana e incluso alguna toma vespertina. También en ocasiones se utilizará un Holter de TA para el control riguroso del ciclo diario de la tensión arterial pero esto siempre bajo indicación médica.
          La tensión arterial participa junto a otros factores en la enfermedad arterial periférica. Recordad que los vasos coronarios son muy parecidos a los vasos del resto del cuerpo y por tanto se afectan por los mismos factores. Si al caminar en cuestas o al hacer grandes esfuerzos notas presión en la zona de los gemelos (como un mordisco o como un gran peso en la zona), que desaparece tras varios minutos de descanso será el momento de ponernos en manos de médicos vasculares para encontrar una solución. Aunque la primera de las soluciones es clara: consultar con el cardiólogo por si alguna de las medicaciones pueden estar haciéndonos empeorar la circulación de las piernas y la principal de todas “aumentar nuestro ejercicio diario” puesto que a diferencia de lo que muchos pacientes podrán pensar, caminar aumenta la circulación colateral de la zona y puede mejorar los síntomas y el pronóstico de esa enfermedad mientras que el reposo nos lleva casi irremediablemente a un deterioro progresivo y, en ocasiones, a tratamientos quirúrgicos, que quizá podrían haberse evitado con un poco de esfuerzo.