Disfunción sexual
No hay que llevarse a engaño. La disfunción sexual es una complicación enormemente frecuente tras un problema coronario por varios motivos.
Primero y más importante: El paciente, lo reconozca o no, sufre un inevitable golpe psicológico tras el ingreso hospitalario, y pierde confianza en sus acciones tanto físicas como en sus procesos mentales, lo que lleva en muchas casos a alteraciones durante el acto sexual. Además, en no pocos casos, el mal afrontamiento de la enfermedad y el no implicar a la pareja en la solución de los problemas crea en muchas ocasiones disputas familiares inexistentes hasta ese momento antes de la fase aguda. Sin duda, es esta mala adaptación psicológica la primera que hay que remarcar, si bien no es la única causante de los problemas de disfunción sexual.
Segundo: Los tratamientos que empleamos en casi el 100% de los pacientes coronarios incluyen fármacos betabloqueantes e IECAs, fármacos, especialmente los primeros, que causan un efecto contrario al necesario en el momento del acto sexual, lo que conlleva una mayor dificultad para la erección, más corta y que, finalmente, en muchos casos impide su consumación.
Tercero: La propia cardiopatía isquémica es consecuencia de una afectación más general llamada aterosclerosis y que afecta todos los vasos del cuerpo, es decir, una persona que ha padecido una angina tiene más posibilidades de desarrollar o haber desarrollado previamente problemas cerebrovasculares, claudicación intermitente por falta de riego efectivo en los miembros inferiores, afectación renal por riego poco efectivo o ausente... y disfunción sexual, por afectación vascular a este nivel.
Probablemente lo que hace tan prevalerte la disfunción sexual en un paciente que ha sufrido un infarto de miocardio o una angina son, en la mayoría de los casos, varios factores sumados. Lo más frecuente, el paciente ya tiene una edad de riesgo (entre 50-60 años), y aunque hasta ese momento no ha tenido especial dificultad, el proceso psicológico tras la angina o infarto y el tratamiento betabloqueante baja su umbral haciéndolo sintomático, y esto le mete en un círculo vicioso en el que a mayor dificultad, peor afrontamiento psicológico y finalmente aparece la disfunción sexual plena, precisando ayuda especializada.
Pero, esto no significa que ya hemos quedado marcados para siempre. Existen alternativas terapéuticas, por lo que si esto es lo que nos sucede, debemos consultarlo con nuestro médico para cambiar el tratamiento médico actual, si es posible, o reducir dosis terapéutica para evitar su efecto indeseado. Un apoyo psicológico es sin duda esencial tanto por parte del médico, como en los casos más severos por los especialistas en psicología o psiquiatría oportunos.
También existen tratamiento como Viagra y Levitra (marcas registradas) que en pacientes coronarios estables sin tratamiento con nitratos podría ser útiles en muchos casos. De todas formas, antes de la toma de estas medicaciones debe ser valorado cada caso individual por el cardiólogo y prescribir las medicaciones si se consideran oportunas. Además hay otras alternativas que podrían ser útiles pero que superan el propósito de esta página.