prevencion261008047011.jpg
prevencion261008047010.jpg
prevencion261008047009.gif
prevencion261008047008.jpg
Vicente Arrarte Esteban
Cardiólogo
prevencion261008047007.jpg

        No se puede negar. La manera de afrontar la medicina hoy en día dista mucho de la visita al “Dr. Don” de hace 20-30 años.

     Igual que en otras disciplinas, como los profesores de escuela, el alumno, o el paciente en nuestro caso, ha dejado de ser el sumiso aceptador de los preceptos de su mentor para convertirse en parte indisoluble de su propia formación o curación. Esto nos aboca a cambios radicales en el sistema que puede llevar a extremos indeseables más propios de la falta de educación y de respeto, que de una adaptación al nuevo sistema. Desde luego, si esto fuera simplemente la pérdida de los valores de los conocimientos adquiridos por los diferentes profesionales y el derecho a ser ninguneados, estaríamos hablando de un auténtico atropello sobre la Educación o la Sanidad respectivamente.

     Está claro que toda evolución no siempre es buena, sin embargo no está de más admitir que el cambio era necesario. Los pacientes tenían que tener mayor control sobre sus problemas, ser escuchados, y ser aconsejados en su propio lenguaje. Al fin y al cabo, son ellos los más interesados en que la relación médico-paciente de lugar a un resultado lo más beneficioso posible, no sólo en términos de curación del proceso en cuestión, sino igualmente en todos los procesos sociales, familiares, psicológicos, conyugales etcétera, que surgen irremediablemente tras de muchas enfermedades que los médicos tratamos habitualmente.

     Es en la prevención de las enfermedades donde es más evidente el cambio de sistema para la atención al paciente. Sin duda, el tratamiento más antiguo de todos los que podemos encontrar en un Sistema de Salud pasa a formar parte de los tratamientos más novedosos hoy en día. Es curioso, aparece cuando todo el sistema lleva a aumentar gastos con la utilización de pruebas diagnósticas de incalculable valor, que si bien aumentan la precisión de nuestros diagnósticos para definir qué le ocurre realmente al paciente, en muchas ocasiones nos ayudan a quedar simplemente ahí, pero no precisar con seguridad cómo controlarlo o evitar que se reproduzca. Tristemente, los cardiólogos somos espectadores habituales de enfermos cardiacos que presentan súbitamente un síndrome coronario agudo (angina de pecho o infarto de miocardio) a los que en muchas ocasiones conseguimos solucionar su problema agudo (lo que les llevó al hospital en situación de máxima emergencia) y tras la implantación de un stent con angioplastia (el muellecito que tantos enfermos del corazón llevan orgullosos en su interior) continúan sin cambiar ninguno de sus hábitos que les llevaron, con mucha probabilidad, a presentar este problema. De la misma manera, expresan sin pudor que no pueden dejar de fumar, sin llegar ni a intentarlo en muchas casos. Niegan en muchas ocasiones los factores de riesgo que saltan a la vista (podría decirse que no hay necesidad de ser sanitario para entender que el paciente tiene problemas de salud), y que, a pesar de nuestros esfuerzos, nos responden en muchos casos con frases como “si el ejercicio éste que enseñáis está muy bien, pero ahora yo tengo que volver a trabajar y no tengo tiempo para estas cosas”. Bien, cada uno es libre de decidir sobre su futuro, pero a modo de adivinos, muchas veces no nos queda más remedio que esperar su regreso a nuestro hospital tras 1 mes, 6 meses, 2 años… porque la enfermedad coronaria, si no la tomamos en serio acaba haciendo real aquella frase que muchos pacientes nos cuentan: “bueno doctor, entonces yo ya sé de qué me voy a morir, ¿no?”; pues no. A día de hoy, si tomamos las medidas oportunas y controlamos nuestros hábitos, no tenemos que decir estas frases lapidarias que a tantas personas parece gustarles decir: “si ya, para lo que me queda…”.

prevencion261008047006.gif
prevencion261008047005.jpg
prevencion261008002017.jpg
prevencion261008047004.gif
Ir al archivo de artículos de opinión
prevencion261008047003.jpg
prevencion261008047002.jpg
continuar leyendo el artículo
prevencion261008047001.jpg
Página 1 de 2