Como todo en esta vida, una recomendación puede convertirse en un flaco favor para nuestra salud si no sabemos dotarlo de una adecuada comprensión para el interesado.
Hacer ejercicio físico, es decir, realizar actividades que eviten el sedentarismo y promuevan el desplazamiento caminando tanto al trabajo como a cualquiera de nuestras tareas cotidianas, la realización de estiramientos y otros ejercicios de mantenimiento periódicos y realizar una ingesta calórica proporcional a lo gastado junto a una dieta equilibrada y cardiosaludable siempre debe ser entendido como el mejor consejo que se nos puede dar para nuestra salud. De eso no se debe tener la más mínima duda.
El problema viene cuando confundimos dieta equilibrada y baja en calorías con abstinencia, con supresión de comidas o cenas para evitar ganar peso. O en el campo del ejercicio la realización de deporte a nivel extremo o simplemente por encima de nuestras posibilidades por el hecho de que "es saludable" o porque así eliminamos más energías.
Intentaré aclarar esas confusiones desde un punto de vista médico. El hecho de elegir la abstinencia dietética está fuertemente influido por la demanda social y la moda del buen cuerpo (bajo peso, a veces de forma exagerada, y músculo en lugar de "michelín"). Está claro que la obesidad, el exceso de peso o un IMC (peso/talla2) por encima de 25, es perjudicial para la salud y en cifras cercanas a 40 la presencia de diabetes y enfermedad cardiovascular está fuertemente incrementada, eso no se debe discutir. Sin embargo, no es mejor 18 que 24 ya que podemos llegar a delgadez extrema, trastornos nutricionales y otras complicaciones. Por tanto, no debemos centrarnos en las cifras puramente. Debe recomendarse la dieta equilibrada en general para todos, cardiosaludable por frutas, verduras... y debe aconsejarse un ejercicio adecuado para la edad, energía consumida y características de cada individuo todos los días de las semana sin excepciones ya que se consume todos los días y se necesitará gastar energía por tanto (evidentemente cuando existe enfermedad u otras recomendaciones que así lo hagan necesario deberá detenerse el ejercicio).
Aun así, comprobarán muchos pacientes que siguen teniendo cierto sobrepeso, y es en estos pacientes donde no debe perderse el ánimo por continuar con la tarea adecuada realizada aunque el objetivo no se consiga del todo o se necesiten meses o años para acercarse a él. Prentender llegar antes sólo nos va a dar lugar a los problemas previamente descritos.
Precisamente una de las situaciones que nuestra sociedad y sus modas están haciendo triunfar en los últimos años es la realización de "deportes de fondo" de máxima intensidad en personas de edad media. Cada vez es más frecuentes ver medias maratones, maratones o "iron man" a la que se presentan más y más competidores, y que multiplican las consultas cardiológicas para comprobar si se encuentran en condiciones de realizar dicho ejercicio.
Pues bien, primero de todo hay que alejar la idea de ejercicio físico habitual tan NECESARIO Y MEJOR TERAPIA EXISTENTE para prevención cardiovascular junto a la correcta dieta, de lo que significa actividades deportivas de élite, actividades deportivas ocasionales de alto rendimiento o deportes límite.